Opinión | 02/11/2019

Orgullo LGBTI+ Marchamos por una sociedad igualitaria

Desde 1997, la marcha del Orgullo LGBT de Buenos Aires se celebra el primer sábado de noviembre, en conmemoración del aniversario de la fundación de "Nuestro Mundo", el primer grupo homosexual de la Argentina y de toda Latinoamérica.

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El sábado 2 de noviembre caminamos en Buenos Aires junto a los colectivos de lesbianas, gays, bisexuales, personas trans e intersex en la Marcha del Orgullo.

Nuestro apoyo a la marcha se debe a que el derecho a la igualdad y a la no discriminación son principios básicos de los derechos humanos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas (1945) y en la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) cuyo artículo 1 no deja dudas: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos". De la misma manera, la agenda 2030, aprobada por todos los estados miembros de la ONU en el año 2015 nos interpela a la no discriminación bajo el lema de No dejar a nadie atrás.

No obstante, el número de personas viviendo en países que criminalizan relaciones sexuales consentidas entre personas adultas de mismo sexo viene reduciéndose progresivamente, 67 países y territorios en el mundo criminalizan esas prácticas y la estigmatización es un fenómeno persistente. 

En más de un tercio de los países del mundo, las relaciones amorosas consensuales entre personas del mismo sexo se consideran delito, lo que exacerba prejuicios y expone a millones de personas a ser chantajeadas, detenidas o encarceladas.

En muchos países a las personas transgénero se les imponen unas condiciones muy duras para que se reconozca legalmente su identidad de género. En muchos casos, la falta de protección jurídica adecuada, junto con las actitudes hostiles de la población, llevan a una discriminación generalizada contra las personas LGTBI que se manifiesta en el despido de trabajadores, el acoso de estudiantes y su expulsión de los centros de enseñanza y la denegación de servicios de salud esenciales.

En ese contexto, la no discriminación por orientación sexual y/o por identidad de género debe ser uno de los principios rectores que fundamentan nuestros propósitos de justicia social y equidad y nos guían en el establecimiento de una sociedad plural y diversa. En 2013, las Naciones Unidas pusieron en marcha la campaña "Libres e Iguales" con el fin de promover la igualdad de derechos y el trato equitativo de las personas LGBTI. Esta iniciativa ha llegado a millones de personas en todo el mundo con un mensaje claro sobre la necesidad de respetar a cada persona por quien es, con total libertad para expresar su identidad.

Argentina ha realizado avances muy destacados en esta problemática. Las leyes del matrimonio igualitario, de educación sexual integral, y de identidad de género, son mecanismos legales que claramente incrementan el acceso efectivo a derechos fundamentales. No obstante, es indispensable intensificar esfuerzos para obtener el cumplimiento pleno de las leyes existentes y para lograr derribar barreras de pensamiento y de acción que siguen obstaculizando la promoción de una sociedad igualitaria, inclusiva y equitativa.

Las Naciones Unidas en Argentina, a través de las iniciativas de sus agencias, fondos y programas, trabajan con el estado y la sociedad civil para sostener los logros alcanzados y avanzar en la mejora de calidad de vida de las poblaciones LGBTI.

Creemos que el respeto a la diversidad sexual empieza por casa, por las acciones que realizamos en nuestra vida diaria, porque el cambio verdadero llega cuando promovemos la construcción de sociedades en la cual ninguna persona sea discriminada y todos tengan los mismos derechos y oportunidades para desarrollar sus vidas con orgullo, libres e iguales. (Télam)

(*) Coordinador Residente de las Naciones Unidas en Argentina.