Opinión | 26/10/2019

Crisis política Estallidos en América Latina

Protestas en Ecuador. Fueron premonitorias de lo que pasó en la región.

El mundo muestra una convergencia de protestas sociales, que dan marco a las que tienen lugar en América Latina. Las que se realizan  semanalmente en Honk Kong no cesan y por el contrario se intensifican, pese a las amenazas que públicamente ha expresado en Presidente Xi. En Irak la población salió a las calles reclamando contra el desempleo, la corrupción y la falta de servicios públicos. En el Líbano, las protestas apuntan contra la situación económica y el desempleo, reclamando también mayor democracia y cambios en la política económica. En Argelia las protestas de los viernes por más democracia se prolongan desde hace meses y Egipto las ha comenzado a tener contra el gobierno del presidente Sissi. 

En Cataluña, la violencia en la calles lleva una semana, utilizando los grupos independentistas radicalizados la aplicación de la oposición de Honk Kong, distribuidas desde un centro establecido en Ginebra. En Francia los "Chalecos Amarillos" se han debilitado, pero no desaparecido y los extremistas ambientalistas derivan hacia protestas violentas en varias ciudades europeas. Se trata de expresiones convergentes, que tienen causas y condiciones diferentes, pero que evidencia una situación de malestar global. 

En este marco, América Latina no es una excepción y la crisis de seguridad generada por el narco en México, es una amenaza a la paz social aunque no sea una protesta social como tal. El gobierno de Andrés López Obrador (AMLO) ordenó la detención en la capital del estado de Sinaloa (Culiacán) del hijo del "Chapo Guzmán", quien ha reorganizado su cartel. Fue detenido en una batalla campal, en la cual murieron 8 policías y militares y fueron heridos 23. Aproximadamente 800 sicarios mejor armados que las fuerzas de seguridad, combatieron contra ellas durante varias horas. Tras la detención, el Presidente ordenó la liberación, con el argumento de que era necesario preservar vidas. Algunas versiones sostenían que los sicarios disparaban contra la población, otras de que iban a asesinar a 20 solados que retenían. 

La liberación del hijo del Chapo en estas condiciones fue un retroceso sin precedente del estado mexicano frente a los carteles de la droga. AMLO dijo que había tomado esta decisión para no enfrentar a las Fuerzas Armadas con la población, pero en forma casi inmediata envió 230 comandos de élite del Ejército hacia dicha ciudad donde cuarenta y siete narcotraficantes fugaron de la cárcel local. Preocupado por la situación, el Presidente Trump se comunicó telefónicamente con su colega mexicano para expresarle la percepción de desgobierno que estaba dando México. 

En Ecuador, el 1 de octubre el gobierno aumento a más del doble el precio de los combustibles, en el marco de un acuerdo con el FMI y ello precipitó protestas que obligaron al presidente a dejar la capital. A partir de una huelga de transportes, las protestas violentas se extendieron en la ciudad de Quito. Se sumaron los indígenas organizados en una Confederación, que ya precipitaron la caída de dos Presidentes, Bucaram en 1998 y Gutiérrez en 2005. Tomaron el Congreso y los saqueos se extendieron a varias ciudades del país. El Presidente dictó el "estado de excepción", y las Fuerzas Armadas se hicieron cargo del control de la seguridad. Recuperado el de Quito, el presidente Lenin Moreno retornó a la capital. Durante los hechos de violencia, murieron 8 personas y los heridos fueron 1.507 aproximándose los detenidos al millar. 

El gobierno denunció que detrás de los hechos está el ex presidente Correa -exilado en Bélgica y prófugo de la justicia ecuatoriana- y detuvo cubanos y venezolanos acusados de ser agentes de inteligencia que participaron en los incidentes. El Presidente estableció el diálogo con los líderes indígenas y anuló el aumento de los combustibles que había detonado las protestas. También relevó al Jefe del Comando Militar Conjunto y al Jefe del  Ejército, buscando satisfacer reclamos indígenas contra la dureza en la represión. Tras 12 días de protestas, la situación es incierta y no está claro si Moreno podrá mantener la gobernabilidad. 

En Chile, un aumento del transporte precipitó una ola de protestas sin precedentes en las últimas décadas. Los estudiantes secundarios salieron a las calles, participando en actos de vandalismo, dirigidos hacia las estaciones de subte, cuya tarifa había aumentado. Fueron destruidas el 80% de ellas y repararlas requerirá 300 millones de dólares. Con  los estudiantes salieron a la calle la extrema izquierda y sectores sindicales radicalizados. Los saqueos de comercios y depósitos se extendieron en amplias zonas de la capital (Santiago). El Presidente primero quiso bajar la importancia de los hechos, luego caracterizó a los participantes en ellos de "delincuentes" y finalmente afirmó "estamos en guerra contra un enemigo poderoso". Decretó el estado de emergencia y puso a las fuerzas de seguridad bajo mando militar. 

Fue desplegado el Ejército en la capital y se impuso el toque de queda por primera vez desde 1967. Durante los incidentes. Murieron 11 personas -todas con motivo de incendios y saqueos- se registraron casi 1.000 heridos y fueron detenidas 1.400 personas. Piñera anuló el aumento - que había sido de 800 a 830 pesos- y se abrió al dialogo aunque  sin interlocutores claros por ahora. Chile es el país de la región que más redujo la pobreza, pero es el que tiene menor posibilidad de ascenso social. Pero ello no es suficiente para explicar la magnitud y extensión de las protestas, que continúan, aún durante el toque de queda. 

A estos estallidos se agregan los procesos electorales de Bolivia y Argentina, países que en las próximas semanas pueden verse afectado por protestas en las calles. La primera vuelta de la elección presidencial boliviana tuvo lugar el domingo 20 de octubre. Evo Morales que va por su cuarto mandato consecutivo -de lograrlo gobernaría casi dos décadas continuas- obtuvo 45% de los votos y un candidato de centro-derecha (Mesa) 38%. La segunda vuelta tendrá lugar el 15 de diciembre. Pero el Presidente suspendió el escrutinio y pasó a ganar en primera vuelta con 50% de los votos. La oposición denunció alteración de los resultados y llamó a movilizarse en las calles. Ya el día de la elección fueron detenidos 130 militantes de la oposición. Ahora pueden desatarse protestas que pueden derivar en violencia. 

En  Argentina la primera vuelta de la elección presidencial será el domingo 27 de octubre. Si en ella gana el principal candidato opositor (Fernández) se abre un proceso de 44 días de transición hasta el 10 de diciembre, cuando el presidente Macri -quien habría sido derrotado en este caso en su pretensión de ser reelecto- entregaría el poder a su sucesor. El país está viviendo una fuerte recesión tras un largo período de estancamiento primero y caída de la economía después, con aumento de la pobreza y el desempleo y una inflación mensual que ha llegado al 6%. Las tensiones se han acumulado y la expectativa de un cambio político en la elección las ha contenido. Pero sin una transición acordada, la situación económica y social se puede desbordar hacia protestas violentas en las calles. Haití es un país de la región al que se le presta poca atención, pero desde hace varios meses vive protestas violentas en las calles contra la corrupción del gobierno y el desempleo.

Este texto fue publicado en Nueva Mayoría, portal sociopolítico de Iberoamérica.