Opinión | 02/11/2019

Salud integral ACV: por qué "tiempo es cerebro"

Se recordó el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV), una patología que según la Organización Mundial de la Salud representa la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad entre los adultos a nivel global.

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Uno de cada cuatro de nosotros tendrá un ataque cerebrovascular (ACV). Es la principal causa de discapacidad en el mundo y la tercera causa de muerte en nuestro país. Aproximadamente 14 millones de personas padecerán un ACV este año y 5.5 millones de personas morirán. El ACV puede tener distintas consecuencias dependiendo del área del cerebro afectada y del tiempo en el que haya sido tratado. El 80% de los ACV son isquémicos, que es cuando se obstruye una arteria del cerebro, y el porcentaje restante son hemorrágicos, es decir, cuando hay sangre en el cerebro.

El acceso rápido al tratamiento salva vidas y mejora la recuperación. Sabemos que por cada minuto que una arteria está ocluida, se mueren casi 2 millones de neuronas. Por esto afirmamos: "Tiempo es Cerebro". Es fundamental reconocer los síntomas de un ACV, como: la debilidad en la cara, la debilidad de un lado del cuerpo, problemas en el habla, problemas súbitos para ver con uno o los dos ojos, mareos súbitos, falta de equilibrio, entre otros.

En inglés se utiliza la técnica F.A.S.T. haciendo referencia a los signos de alerta más frecuentes: F (Face - Cara) cuando hay debilidad de la mitad inferior de la cara, de un lado, que se pone en evidencia cuando se pide que la persona sonría y sólo una mitad de la boca se mueve; A (Arm - Brazo), cuando se le pide que levante los dos brazos y uno se cae y no lo puede sostener; S (Speech - Habla) cuando hay alteración en el habla, no se pueden pronunciar las palabras o la pronunciación es confusa.; y por último, T (Time - Tiempo) para reforzar el concepto de que cuanto antes se trate, mejor.

Sólo si el paciente llega antes de las 4,5 horas de iniciados los síntomas se puede administrar una droga (rTPA) que se encarga de lisar o destruir el trombo causante de la obstrucción de la arteria. De todas maneras, el mayor beneficio se logra cuando es administrada dentro de la hora desde que comenzaron los síntomas. La extracción del coágulo o trombo en casos seleccionados mediante la trombectomía mecánica aumenta un 50% las posibilidades de una buena evolución.

Por otro lado, la rehabilitación es un paso crítico que debe ser iniciada en el hospital tan pronto como sea posible. En la mayoría de los casos, se requiere de una rehabilitación posterior. Uno de cada cuatro pacientes que sufrieron un ACV, volverán a tenerlo. Por eso, es fundamental optimizar las estrategias para prevenir el ACV si ya ocurrió, y para que no ocurra si aún no ha sucedido.

Para prevenir el ACV es fundamental el control de la presión arterial, hacer ejercicio cinco veces por semana, comer una dieta balanceada, reducir el colesterol, mantener un peso sano, no fumar y evitar ambientes donde se fume, reducir la ingesta de alcohol, manejar la diabetes, manejar el stress y la depresión, e identificar y tratar la fibrilación auricular. Las personas con esta arritmia tienen 5 veces más riesgo de tener un ACV que la población general. Además, si se tiene más de 50 años y un pulso irregular, se debe consultar para detectar si hay fibrilación auricular.

Tiempo es Cerebro. Detectar cuando alguien está sufriendo un ACV es vital para brindarle asistencia y poder salvar su vida. Si conoce los síntomas, podrá identificar un episodio de ataque cerebrovascular y actuar rápidamente. Leer y compartir información sobre el tema también genera un cambio necesario. (Télam)

(*) Coordinadora de la Unidad de ACV y Médica del Servicio de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Austral. Docente de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral.

*Datos según el Consenso Sobre Accidente Cerebrovascular Isquémico Agudo (2019) y el texto Guidelines for the Early Management of Patients With Acute Ischemic Stroke (2018) de la American Stroke Association.