Espectáculos | Telam | 07/11/2019

Estreno y polémica Con todo lo bueno y lo malo de Woody Allen llega "Un día lluvioso en Nueva York"

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Woody Allen estrena este jueves en Argentina su filme número 50, "Un día lluvioso en Nueva York", en el que hace gala de buenos diálogos, relaciones que se entrecruzan con originalidad y simpáticos personajes, algo que choca de fauces con cierta misoginia en su construcción.

La cinta, además, llega a la pantalla grande envuelta en la polémica por el retorno de la denuncia de abuso sexual de su hija adoptiva, Dylan Farrow, lo cual provocó la caída del contrato que Allen tenía con Amazon para la distribución del filme.

Debido a ello, el estreno de "Un día lluvioso..." en Estados Unidos está en duda, pese a que la cinta llega a las salas argentinas, como ya sucedió en varias europeas.

La historia es simple: Gatzby (Timothee Chalamet) es un joven millonario, vago y apostador que estudia en una recóndita universidad estadounidense, donde está de novio con Ashleigh (Ellen Fanning), una inocente y provinciana estudiante de periodismo.

Como parte de su aprendizaje, Ashleigh debe viajar a Manhattan a entrevistar a un director de cine de renombre, excusa ideal para realizar el viaje en pareja a la ciudad nativa de Gatzby.

 

Sin embargo, todo se empieza a empiojar. Las idas y vueltas en el horario de entrevista de la joven periodista con el director y la lluvia torrencial que acecha Nueva York fueron las excusas encontradas por Allen para que el conflicto amoroso estalle.

Por un lado, Ashleigh descubre un mundo de glamour para ella totalmente desconocido y en el que se empieza a sentir cada vez más cómoda, mientras que Gatzby se ve en la obligación de ir a la cena de gala que su madre organiza todos los años y a la cual pensaba no ir.

Así, el director de "Matchpoint" y "Manhattan" crea un buen conflicto entre la mirada puesta en el futuro de Ashleigh y el anhelo a un pasado mejor de Gatzby, quien encuentra empatía en la hermana de una ex novia.

Pese a ello, esta dicotomía no sólo queda expresada en lo formal de la trama, sino también en el sino de los personajes.

Gatzby es culto, escucha jazz, disfruta de su soledad, ve en el dinero un bien que no hace la felicidad, cita autores clásicos y lleva el nombre de uno de los personajes más icónicos de Scott Fitzgerald, escritor emblema de la literatura estadounidense del Siglo XX.

En contra parte, el nivel cultural de Ashleigh yace en el subsuelo; le pide a su novio ejemplos y frases para quedar bien en público, pero no las sabe emplear (dice que Akira Kurosawa es estadounidense); está interesada solamente en crecer a costa de cualquier manera en su oficio y cuando descubre que su belleza puede abrir puertas, no tiene ningún prurito en hacerla valer.

Así, está el hombre inteligente, sagaz, leído y engañado en su inocencia (él la invita todo pago a un hotel cinco estrellas), que se contrapone con la mujer bella, estúpida, infiel y trepadora (lo deja plantado con cualquier excusa constantemente).

Y como para cimentar aún más esta tendencia, Ashleigh vuelve "con el caballo cansado" tras fracasar en todos sus intentos, pero Gatzby, que impone su cultura, es quien decide el futuro de la pareja.

En el medio de todo ello, Allen se encarga de bordar perfectamente las puntadas que el resto del excelente elenco va dejando en este tapiz que adorna ese cine turístico que el propio director tan bien supo generar desde los años 60.